Los modelos de empresa tradicionales han priorizado maximizar sus ganancias sin atender a su impacto en la comunidad, pero hoy ganan peso la sostenibilidad empresarial y la conciencia ambiental y social.
Apostar por ella convierte a un negocio en un verdadero agente de cambio, con el objetivo de minimizar los efectos negativos que su actividad económica provoca en los planos ecológico, social y financiero.
En España, las empresas comprometidas con el medio ambiente viven un auge que les augura una posición privilegiada en el mercado.
Datos clave
- La sostenibilidad empresarial es el modelo de gestión que equilibra el beneficio económico con el impacto social y ambiental de la actividad de una empresa.
- Los productos comercializados como sostenibles crecen a un ritmo casi cinco veces superior al de los productos convencionales.
Qué es la sostenibilidad empresarial
La definición de sostenibilidad hace referencia a la implementación de un modelo de negocio que no perjudique, a través de su actividad, a las generaciones futuras. En el ámbito empresarial, esta definición aplicada a la gestión de gastos y política de empresa se centra en la reducción de daños colaterales.
A menudo, organizaciones de todo tipo y de diversas industrias generan más efectos nocivos sobre las comunidades y el ecosistema que las soluciones que puedan brindar mediante sus productos o servicios. Sin embargo, gracias al cambio generacional de las últimas décadas, cada vez son más los usuarios y clientes que demandan a las compañías una mayor conciencia, por lo que los negocios han ido integrando el concepto de sostenibilidad en sus estrategias.
Sostenibilidad en empresas
En consecuencia, cada vez es mayor la necesidad de que las organizaciones alineen sus valores y cultura, en relación con las nuevas prioridades que tiene una enorme mayoría de la población. El tipo de sostenibilidad que se defiende puede ir desde la social hasta la financiera y la medioambiental.
Tanta es la importancia que este concepto tiene dentro de la actualidad empresarial que, según Forbes, más del 80% de los consumidores valoran positivamente a las marcas que apuesten por la sostenibilidad. Es decir, aquellas que contribuyen o se preocupen por reducir el impacto ambiental de sus operaciones.
Innovación y pandemia
El impacto global de la COVID-19 obligó a varias empresas a recurrir a la innovación en cuanto al abastecimiento de materiales. Sobre todo por el repentino cierre de fronteras y la dificultad para acceder a ciertos flujos de distribución de material. Si bien antes de la pandemia el eje principal estaba en la eficiencia, hoy la prioridad es la diversidad y la redundancia.
Así lo explica el informe El futuro de la sostenibilidad en las empresas de Forética. Según el análisis de la organización, la transición energética mundial se encuentra en tal punto, después de la pandemia, que se revalorizará la salud climática por encima del beneficio financiero.
La crisis de la COVID-19 también ha replanteado el papel de las empresas en la sociedad, en términos de responsabilidad, pero también como un agente clave a la hora de asegurar una recuperación inclusiva en un contexto pos-COVID-19, afirma la entidad en el informe en relación con la sostenibilidad en los negocios.
Pasos hacia la sostenibilidad empresarial
Construye y fortalece la confianza
Más que una tendencia, una realidad. La Directiva 2014/95 ya preveía una futura obligatoriedad de la transparencia de nuestra actividad empresarial, en lo que respecta a la sostenibilidad. Así lo explica el mismo informe de Forética:
La divulgación de información no financiera resulta esencial para la gestión de la transición hacia una economía mundial sostenible que combine la rentabilidad a largo plazo con la justicia social y la protección del medio ambiente.
Sobre todo en lo que se refiere al ámbito de los recursos humanos, ya que construir una base sólida de argumentos fortalecerá nuestra calidad de marca de cara al empleado. Trabajar la confianza es fundamental, y enseñar quiénes somos vence a una estrategia centrada solo en decir lo que hacemos.
Pon el foco en las preocupaciones climáticas
El riesgo climático es uno de los principales retos globales para este año. Según las Naciones Unidas, este año será fundamental para sentar las bases a seguir en la lucha contra el cambio climático. Después de la celebración de la COP26, este año estará repleto de eventos que definirán la estrategia de las empresas para los siguientes años.
Entre ellos, la publicación del IPCC, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Este informe, dividido en tres partes que se publicarán a lo largo del año, es el primero sobre la situación actual del planeta y las urgencias en temas de sostenibilidad desde la adopción del Acuerdo de París en 2015.
Integra la innovación en tu estrategia
Una vez están claros los dos puntos anteriores, es hora de pensar en estrategias que los respeten. Por una parte, se puede hacer hincapié en la fuente de recursos, optando por fuentes de energía renovable, hasta alcanzar la neutralidad en emisiones de carbono. Sin embargo, también es importante la relación que un negocio tiene con su entorno. Esto se transmite mediante la mejora de las condiciones de vida de sus trabajadores y, por ende, de su comunidad mediante salarios justos.
Por otra parte, integrar un modelo de economía circular permite reducir el consumo de recursos naturales y la producción de residuos. Por ejemplo, trabajando con materiales reciclados o que tengan una huella de contaminación mínima.
Beneficios de la sostenibilidad
Si concebimos la realidad empresarial como una actividad dirigida hacia la eficiencia, resulta difícil encontrar un hueco para la sostenibilidad. Sin embargo, los beneficios que aporta una estrategia centrada en la sostenibilidad empresarial pueden marcar un antes y un después en nuestro negocio.
Sin embargo, una estrategia de sostenibilidad añade un valor especial a nuestro negocio. De esta manera, una empresa que se preocupe por esta estrategia contará con una serie de activos económicos, sociales y medioambientales que otras no tendrán.
Impacta positivamente en las ventas
De acuerdo con un reporte publicado en 2018 por la consultora internacional The Nielsen Company, el 68% de los consumidores europeos esperan que las empresas tomen medidas para conservar el medio ambiente y, por tanto, tienen mayor intención de compra hacia aquellas marcas que cuentan con “políticas verdes”.
Los usuarios son cada vez más exigentes, gracias a la gran variedad de oferta de determinados productos. Por lo tanto, una estrategia de sostenibilidad puede impactar de manera directa en las ventas, sobre todo, gracias a la reputación de marca que construye. Por otra parte, según la Universidad de Harvard, la venta de productos sostenibles aumenta seis veces más que la de una empresa tradicional.
Mejora el employer branding
Comprometerse con la reducción de desperdicios y ser transparente sobre el progreso ayuda a generar credibilidad y relaciones basadas en la confianza con los clientes, socios y empleados. La sostenibilidad en el ámbito empresarial es una fuente de valores y, por lo tanto, de una ventaja competitiva a la hora de destacar entre los negocios del sector.
Por otra parte, en la era actual, y de la misma manera que ocurre con la Responsabilidad Social Corporativa, una estrategia de sostenibilidad es vital para los clientes.
Evita inconvenientes legales
Optar por prácticas ambientalmente responsables ayuda a las empresas a anticiparse a posibles regulaciones futuras. Cada vez son más los países y regiones que impulsan nuevas restricciones a favor del medio ambiente, lo que reduce los riesgos operativos y puede traducirse en una ventaja competitiva.
De esta misma manera, en España es obligatoria la presentación de un Informe de Actividad No Financiera en todas las empresas de más de 250 empleados, según el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC). Sin embargo, casi la mitad de los negocios españoles (un 45%) desconoce que este archivo es obligatorio.
Tipos de sostenibilidad empresarial
Los tres tipos de sostenibilidad en los negocios, o mejor dicho, los tres pilares de la sustentabilidad, son aquellos que en definitiva conforman las llamadas “empresas de triple impacto”.
No todos los proyectos cuentan con modelos susceptibles de caer en esta categoría. Sin embargo, sí es posible que las organizaciones privadas se apoyen en al menos uno de estos conceptos con la finalidad de optimizar sus operaciones y contribuir positivamente al bienestar laboral, al de los consumidores y al del entorno.
Sostenibilidad ambiental
Este tipo de metodología es, sin duda, la más conocida. Se refiere a la interacción responsable de las empresas con el medio ambiente con la finalidad de evitar el agotamiento o degradación de los recursos naturales. Todo esto con el objetivo de conservar el medioambiente a largo plazo.
Básicamente, su objetivo es garantizar el crecimiento económico de un negocio, sin que su actividad repercuta en el ecosistema en el que opera. La innovación es un elemento fundamental dentro de esta estrategia.
Sostenibilidad social
El concepto de sostenibilidad empresarial orientada al ámbito social es acogido y conceptualizado por la Organización de las Naciones Unidas como la capacidad de identificar y gestionar los efectos de la actividad privada (ya sean positivos o negativos) sobre las personas.
Directa o indirectamente, las actividades privadas repercuten tanto en los trabajadores como en los clientes y las comunidades locales.
Sostenibilidad económica
Es posible definir la sostenibilidad económica como la capacidad de las empresas de iniciar, desarrollar y mantener sus operaciones dentro de un rango de estabilidad a medio y largo plazo. Cuando nos referimos a los recursos humanos, esto significa contar con una baja tasa de rotación, un alto ROI y la mayor productividad posible.
Entendemos la sostenibilidad económica como un balance entre las necesidades del ser humano y la manera en que las satisface y consigue sus objetivos empresariales sin dañar el ecosistema.
Objetivos de las empresas sostenibles
Existen varias maneras de aplicar este elemento dentro de las empresas. Uno de los ejemplos de sostenibilidad es la búsqueda o creación de mecanismos alternativos que reduzcan la generación de desechos en la cadena de producción.
Con el auge de este movimiento, en 2015 la Organización de las Naciones Unidas adoptó un conjunto de objetivos que deben cumplirse de manera global. Cada uno de estos objetivos tiene sus propias metas y el año 2030 como fecha límite para ser alcanzados.
Objetivos de Desarrollo Sostenible
- ODS de Fin de la pobreza: Es el principal objetivo del programa de Desarrollo Sostenible. Tiene como objetivo poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo.
- ODS de Hambre cero: Casi el 10% de la población mundial padece hambre, unos 10 millones de personas en un año y unos 60 millones en cinco años. Si las estimaciones siguen así, el número superará los 840 millones de personas para 2030.
- ODS de Salud y bienestar: Después de la crisis sanitaria de la COVID-19, los gobiernos del mundo se están centrando en garantizar una vida sana, así como en promover el bienestar en todas las edades.
- ODS de Educación de calidad: Este objetivo de desarrollo sostenible se centra, sobre todo, en garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad durante toda la vida y para todos. También hace especial hincapié en la igualdad de oportunidades de aprendizaje.
- ODS de Igualdad de género: El quinto objetivo de desarrollo sostenible se centra en conseguir la igualdad entre todos los géneros, así como el empoderamiento de las mujeres y las niñas.
- ODS de Agua limpia y saneamiento: Una de cada tres personas no tiene acceso a agua potable, por lo que uno de los objetivos de desarrollo sostenible para esta década es garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible, así como el saneamiento, para todos.
- ODS de Energía asequible y no contaminante: Las fuentes de energía son cada vez más accesibles y sostenibles. Si bien el acceso a la electricidad en los países más pobres se está acelerando y la energía renovable está logrando muy buenos resultados, aún hay 3.000 millones de personas en el mundo que necesitan acceso a fuentes de energía limpias y seguras.
- ODS de Trabajo decente y crecimiento económico: Antes de la pandemia, ya se preveía que uno de cada Silicon Valley o de cinco países viera sus ingresos per cápita disminuir o estancarse. Por ello, tras el paso de la COVID-19, es una prioridad promover el crecimiento económico inclusivo y, sobre todo, un empleo y un trabajo decentes para todos. De esta manera, la sostenibilidad empresarial se convierte en un elemento clave que se debe cuidar.
- ODS de Industria, innovación e infraestructura: Es primordial introducir y promover nuevas tecnologías centradas en la innovación y en la sostenibilidad, para permitir que el comercio y la producción internacional usen de manera eficiente los recursos a su alcance.
- ODS de Reducción de las desigualdades: Existe un plan para conseguir los objetivos de desarrollo sostenible, pero también es una prioridad garantizar que ningún país o población se quede atrás en el camino hacia un mundo más sostenible. Por ello, este apartado tiene como finalidad asistir a aquellos países vulnerables y que necesitan ayuda para responder al impacto y a las consecuencias de la COVID-19.
- ODS de Ciudades y comunidades sostenibles: El rol de las ciudades en el nuevo orden mundial es indudable. Para 2030, se espera que el 60% de la población resida en ciudades. Las ciudades representan el 70% de las emisiones de CO2, por ello, es vital establecer como objetivo de desarrollo sostenible un plan de urbanización que sea inclusivo, seguro, resiliente y respetuoso con el ecosistema que lo rodea.
- ODS de Producción y consumo responsable: Los países deben encontrar la manera de que la producción de alimentos y productos cumpla con los mínimos de sostenibilidad empresarial. Esto significa hacer más y mejor, pero utilizando menos recursos. Por ello, es un objetivo de desarrollo sostenible desvincular el crecimiento económico de un país o de una empresa de la degradación medioambiental.
- ODS de Acción por el clima: Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático también es una de las prioridades en la Agenda 2030. Los efectos de este fenómeno ya se han dejado ver en los últimos años, ya que esta década ha sido la más calurosa que se ha registrado.
- ODS de Vida submarina: Otro de los objetivos de desarrollo sostenible es respetar y entender que el océano es una fuente de vida para los seres humanos. Por lo tanto, gestionar correctamente y de manera sostenible este recurso es vital en esta nueva década.
- ODS de Vida de ecosistemas terrestres: Otro de los objetivos primordiales en la Agenda para el Desarrollo Sostenible es detener e invertir la degradación de la biodiversidad terrestre. Por lo tanto, una de las preocupaciones mundiales es alcanzar una gestión sostenible de los bosques, así como luchar contra la desertificación e impedir el deterioro de la biodiversidad del planeta.
- ODS de Paz, justicia e instituciones sólidas: A lo largo de los años, el número de conflictos ha aumentado, al igual que ha disminuido la reputación de las instituciones gubernamentales. Por otro lado, más de 70 millones de personas en todo el mundo han tenido que desplazarse de sus hogares huyendo de las guerras u otros conflictos bélicos y políticos.
- ODS de Alianzas para lograr los objetivos: Todos estos objetivos de desarrollo sostenible se pueden alcanzar mediante la cooperación internacional. Por ello, contar con una alianza sólida es vital para que muchos países puedan recuperarse del paso de la COVID-19 e, incluso, de su situación previa a la llegada de la pandemia.
Indicadores de sostenibilidad empresarial
Como hemos visto en artículos anteriores, los KPI (key performance indicators) o indicadores clave son valiosos instrumentos en recursos humanos que, entre otras cosas, nos ayudan a medir el rendimiento de los empleados y son vitales en las evaluaciones de desempeño.
Pero además de este rol clave, los KPI son también fundamentales a la hora de implementar un plan de sostenibilidad. Si estás considerando implementar estrategias de conservación de recursos y no sabes por dónde empezar, puedes empezar por considerar estos indicadores:
Indicadores de sostenibilidad ambiental
- Utilización efectiva de los recursos naturales.
- Medición del agotamiento de los recursos y de las materias primas.
- Minimización del uso de materiales y productos nocivos para el medio ambiente.
- Prevención de impactos negativos en los ecosistemas.
- Producción y uso de productos inocuos para el medio ambiente.
Indicadores de sostenibilidad social
- Porcentaje de empleados que considera que la empresa actúa de forma responsable.
- Número de empleados a tiempo completo dedicados a proyectos de inversión social.
- Fondos recaudados para organizaciones humanitarias y sin ánimo de lucro.
- Porcentaje de los ingresos operativos dedicados a la contribución social.
- Salarios, contratos y beneficios para empleados.
- Donaciones y otros gastos sociales.
- Inversión total en la comunidad.
- Satisfacción, retención y fidelización del cliente.
- Satisfacción, competencia y compromiso de los empleados.
Indicadores de sostenibilidad financiera
- Balance general de la empresa.
- Precio de las acciones.
- Gestión de riesgos laborales.
- Políticas de contabilidad.
- Activos y pasivos.
- Evaluación del presupuesto.
La sostenibilidad empresarial no solo es vital para contribuir a la preservación del medio ambiente y de las comunidades donde se insertan las organizaciones, sino que también es un pilar fundamental para la salud de las compañías y la mejora de la vida profesional de los empleados y, además, reporta grandes beneficios en la relación con los consumidores y usuarios.
Delega las tareas del día a día del área de recursos humanos para poder concentrarte en lo que de verdad importa: ¡hacer crecer tu empresa! ¡Utiliza Factorial para gestionar el talento en tu empresa!

